Smartwatch en el colegio: ¿sí o no?

Los smartwatches para niños hoy no son solo un “juguete”. En la práctica, a menudo sustituyen situaciones en las que el niño tendría que llevar un teléfono. Y los padres están más tranquilos porque el niño puede llamar a casa cuando hace falta y porque tienen una visión general de sus desplazamientos en el trayecto casa–colegio y de vuelta. Precisamente el colegio es el lugar donde más se plantea la pregunta: ¿de verdad tiene sentido llevar un smartwatch al colegio? La respuesta, en la mayoría de los casos, es sencilla: sí, si está configurado para no interrumpir las clases y funciona sobre todo como una ayuda de seguridad.

En la mayoría de los casos, la regla es: sí - si está activado el modo colegio y la comunicación está limitada únicamente a los contactos guardados. A continuación lo explicamos con más detalle.

En la práctica: cómo configurarlo para que no moleste en clase

El motivo más habitual por el que los padres compran un smartwatch para usarlo en el colegio es muy práctico. El niño empieza a ir solo, cambian las actividades extraescolares y cada tarde es diferente. Y el padre o la madre no necesita escribir cada veinte minutos para preguntar si todo va bien. Basta con poder comprobar en la app una ubicación aproximada y tener la seguridad de que el niño está donde debe estar. Con los relojes BodyID lo gestionas todo en la app BeeSure GPS y la localización funciona a través de 4G/LTE (con fallback a 3G/2G según la cobertura).

Al mismo tiempo, es cierto que el colegio tiene sus normas y los profesores tienen preocupaciones legítimas: el reloj puede sonar, el niño puede jugar con él o “presumir” delante de los compañeros. Pero esto normalmente no se resuelve con una prohibición, sino con una buena configuración. Lo clave es que el niño tenga claro que, en clase, el reloj es principalmente para la seguridad, no para divertirse. Y que el padre o la madre haga su parte: preparar el reloj para que durante las clases no moleste.

En la práctica funciona bien configurar el reloj para que solo puedan llamar los padres (y, si se quiere, los abuelos) y para que el reloj no acepte llamadas de números desconocidos. Así no se convierte en un “teléfono para cualquiera”, sino en un canal de comunicación controlado. Otra función que muchos padres consideran muy útil son las zonas de seguridad (geo-fence), por ejemplo el colegio o casa. No se trata de “vigilar al metro”, sino de tener un aviso orientativo de que el niño ha llegado o se ha ido.

Y luego está la parte más importante para el uso en el colegio: el modo colegio (modo clase). Sirve para que el niño no utilice el reloj innecesariamente durante las clases y para evitar distracciones. Normalmente se configuran los horarios de clase y, en esos intervalos, el reloj funciona de forma “silenciosa” para no interrumpir, pero sigue siendo útil para aquello para lo que el niño lo lleva.

A menudo también funciona una explicación sencilla y sin tensión hacia el colegio o el profesor:
Mi hijo lleva el reloj por seguridad y por el trayecto al colegio. Durante las clases está activado el modo colegio y la comunicación está limitada solo a los padres.
En la mayoría de casos esto basta, porque el colegio ve que el objetivo no es saltarse las normas ni dar entretenimiento en el pupitre.

Por supuesto, hay situaciones en las que es mejor no llevar el reloj al colegio todavía. Por ejemplo, si el niño aún no sabe respetar las normas y el reloj le tentaría en clase, o si el colegio tiene una prohibición estricta y no hay margen para un acuerdo. En ese caso suele funcionar un compromiso: el niño lo lleva en el trayecto al colegio y de vuelta, pero en clase lo guarda en la mochila o en el bolsillo, según las normas del centro.

A continuación encontrarás las preguntas más frecuentes de los padres y respuestas breves.

FAQ

Depende de las normas del colegio. Muchos centros los aceptan si no interrumpen las clases y están configurados principalmente para la seguridad (modo colegio, ajustes en silencio, contactos limitados a la familia).

Los padres suelen preocuparse por si el reloj distraerá. El modo colegio limita el uso del reloj durante las clases (para que no se convierta en un juguete), pero el comportamiento concreto depende del modelo y de la configuración.

La precisión depende del entorno y del método de localización: al aire libre suele ser mejor el GPS; en interiores puede ayudar el Wi-Fi; y como respaldo puede usarse LBS (ubicación orientativa basada en la red móvil). Por eso la ubicación puede moverse o actualizarse con cierto retraso.

Sí. En los relojes infantiles es habitual configurar la comunicación solo para contactos guardados/aprobados (padres, abuelos). Es uno de los principales motivos por los que muchos padres eligen un reloj en lugar de un teléfono.

Sí. Para ver la ubicación en la app y recibir alertas (por ejemplo, de las zonas de seguridad), el dispositivo debe enviar la ubicación - normalmente mediante una SIM con datos móviles.

Sí, es un dispositivo independiente. Lo importante es tener una SIM activa (y un plan adecuado a las funciones que uses).

En la app BeeSure GPS puedes configurar hasta 3 zonas de seguridad; cuando el dispositivo sale de una zona, recibes una notificación. Las salidas “falsas” ocurren con más frecuencia por variaciones de precisión (por ejemplo, en interiores) o cuando el dispositivo usa el método menos preciso LBS.

Sí. La app BeeSure GPS incluye la función “Historical route” (historial de rutas), que muestra los movimientos anteriores del dispositivo.

Muchos padres buscan la opción más simple y económica, con pocos datos. El consumo depende de la frecuencia de actualización de la ubicación y del uso de llamadas y otras funciones.

Ayuda el modo colegio y un acuerdo claro con el niño: el reloj es para la seguridad, no para jugar durante las clases.

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